jueves, julio 16

Mi voto por los Kirchner es principista

Pero si bien el cesarismo expresa siempre la solución "arbitraria", confiada a una gran personalidad, de una situación histórico-política caracterizada por un equilibrio de fuerzas de perspectiva catastrófica, no siempre tiene el mismo significado histórico. Puede existir un cesarismo progresista y uno regresivo; y el significado exacto de cada forma de cesarismo puede ser reconstruido en última instancia por medio de la historia concreta y no a través de un esquema sociológico.
Antonio Gramsci



Me escribió en facebook, allá por el 30 de junio, una ex compañera de cátedra, buena chica ella, radical: vos estas triste con el resultado electoral, ¿no se puede estar contento? Porque yo si lo estoy y mucho ¿no se trata de eso la democracia? -ganar y/o perder y aceptarlo-.
Podría esgrimir, para comenzar la respuesta, la larga historia de los radicales de no aceptar los resultados electorales, pero no es de buena leche ni apropiado. Va a aclarar mucho más hablar de principios. Voy a tratar de responder, y propiciar el debate, a mí ex compañera y a otros muchos que están felices con el resultado electoral.
La felicidad frente al resultado es legítima si analizamos los principios que representan y encarnan los triunfadores. Depende de los principios porque hay pocos, no de los hombres porque hay muchos. Si los principios inspiradores de la acción de muchos de los ganadores son antipopulares, es decir alejan la posibilidad de políticas de integración, obviamente no se debería estar contento.
Analicemos tres principios esgrimidos por los ganadores de esta elección que sirven como palmario ejemplo de lo que sostengo:
a) "No quiero que el estado me devuelva, sino que no me saque" De Angeli y los productores “autoconvocados” en las rutas; Nestor Roulet, vice de CRA “basta de intervenir en el mercado agropecuario, ese es el claro mensaje de las urnas para los Kirchner “. No hace falta ser un politólogo para verificar que en estos dos ganadores electorales el principio inspirador es ultraliberal y negador del Estado. Roulet y De Angeli son dos verdaderos exponentes del neoliberalismo, a no olvidarlo.
b) "Basta de persecución a las FFAA por lo que ocurrió en el pasado, ahora ya es tiempo de una reconciliación nacional". Carrió, Morales, Bergoglio y Michetti, todos ellos han coincidido. Dos semanas antes de las elecciones en un seminario en la UCA se exigió que el gobierno “deje el revanchismo” y “dé lugar al olvido y al perdón”. No estoy de acuerdo para nada, este principio que exige reconciliación sin justicia, es fascista. En definitiva la iglesia y buena parte de la oposición en este punto están más cerca de la Pando que de la posición del gobierno, y no llama la atención.
Mi principio y creo que el de muchos más, sobre las violaciones a los derechos humanos en los 70, es: yo no me reconcilio, no perdono, no olvido, cárcel a los genocidas. Aquí también se puede ver con claridad que no importan las personas, importan los principios inspiradores de su discurso y acción.
c) "No a la estatización o nacionalización de empresas, si al libre desempeño sin interferencias del mercado" Carrió, Prat Gay, Macri y Bussi (sobre él recordemos que dijo”los controles de precios siempre fallaron”) están en plena sintonía con esta afirmación y lo ratificaron exageradamente cuando Chávez nacionalizó una empresa de Techint. Somos muchos los que nos oponemos a esta concepción por eso hemos apoyado, por ejemplo, a las empresas recuperadas. Contrariamente a la doctrina del “libre mercado” pensamos que el estado tiene que intervenir en la economía y debe tener sectores estratégicos en sus manos, si es posible, monopólicamente. También debe realizar todos los controles de precios que sean necesarios; más estado y menos mercado es nuestro principio, por eso no es una casualidad la demonización de Moreno que ha sido el encargado de “interferir en el libre juego de la oferta y la demanda”.
Creo (creemos) que el liberalismo es perverso e injusto y debe ser desterrado como ideología de organización; lamentablemente 10 años de menemismo terminaron por generar millones de liberales prácticos, los más difíciles de convencer o cambiar, fanáticos del “deme dos” que recuerdan y añoran sus vacaciones en Cancún o en otro destino más exótico.

Parado sobre estos tres sencillos, pero claros, principios mi respuesta es: si odiás a los Kirchner por motivos personales (soberbia, la cartera de Cristina, propiedades en El Calafate, odio personal a Hebe, asco a los montoneros, etc.) podés estar feliz por su derrota y salir todas las veces que quieras con tu cacerola. Pero si discutimos principios, es decir ideología, sólo se entiende la felicidad de alguien si es liberal en lo económico (más mercado, menos estado) y de derecha en lo político (represión más autoritarismo), eso que quede bien claro ¡

Para ser justo, un párrafo aparte merece otro grupo de felices votantes, los de Pino, Sabatella, más algunos de Binner y del humorista cordobés Luis Juez . Buena parte de ellos, no todos, podrían estar de acuerdo con los principios aquí enunciados y asumen una crítica del gobierno desde la izquierda, sostienen, lo que se ha hecho no ha sido suficiente. Algunos estarán doblemente felices entonces: por la buena elección de su candidato y por la derrota de los Kirchner que para estos ciudadanos, con diferentes argumentos, no son progresistas sino más (o peor) de lo mismo, un verdadero dúo de estafadores con discurso “progre”.
Lo único que puedo señalar en esta corta respuesta es que disiento respecto de una valoración tan crítica y descontextuada sobre los Kirchner. Respeto la genuina alegría de muchos compañeros y ojalá Solanas, Lozano y De Genaro se conviertan en una alternativa progresista de poder en 2011, porque todo lo que se vislumbra es, una vez más, neoliberalismo.

1 comentario:

Emiliano Di Iorio dijo...

Además, las posiciones neoliberales expresadas por la oposición enlazada, en caso de poder efectivizarlas, conllevan la posibilidad de que el Estado funcione con déficit, generando las condiciones para volver al endeudamiento con el FMI. O sea, en vez de que parte de la carga fiscal caiga sobre el sector exportador privilegiado, caerá sobre el conjunto de los asalariados y las futuras generaciones; de ese modo cualquier ciudadano estará financiando el negocio agroexportador sojero que ni siquiera genera alimento para los argentinos. La nueva vieja oligarquía ya no nos ofrece las sobras de la carne for export, ahora nos quieren vender leche y hamburguesas de soja transgénica. Insertarse en el mundo para que el mundo te ensarte y se beneficien unos pocos de adentro.
JÓVENES POR LA DISTORSIÓN DEL MERCADO.
A distorsionar a distorsionar!!!
Saludos amigo Pilco!