sábado, marzo 28

El pasado y la verdad

Recomiendo leer lo que sigue con espíritu tranquilo y opinar con piedad y cuidado
Planteo y algunos testimonios

Plan
General Ibérico Saint Jean, advirtió con franqueza (aunque después se desdijo): "Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, en seguida a aquellos que permanezcan indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos''.


La situación política de la Argentina entre 1973 y 1976 constituyó un periodo marcado por la excepcionalidad. Sólo a la luz de la experiencia de más de 20 años de democracia podemos arribar a esta conclusión. El tedio, el fastidio y las más que moderadas expectativas con las que hoy concurrimos a los actos comiciales nos pueden ofrecer una certera comparación con lo que, por elegir sólo un hecho, en aquellos tiempos era factible: la posibilidad de movilizar a dos millones de personas para recibir a un líder político que regresaba del exilio. Jóvenes de los sectores patricios, también de la clase alta y medio alta descubrían con interés político solidario la existencia de cientos de miles de postergados; terminar con la pobreza y la explotación se tornaba una tarea urgente para toda una generación. Los jóvenes que hoy ocupan las mismas posiciones en la estructura social que aquellos jóvenes de los 60 están preocupados, como señala agudamente Lipovetsky, por la “calidad total sobre sí mismos”, gimnasios, camas solares, consumo, viajes, etc., no practican la solidaridad universal, es decir la solidaridad política, y en general, terminar con la pobreza y la explotación ya no es una tarea generacional. Si lo es defenderse del posible ataque de alguno de los millones de postergados, esa sería una única coincidencia generacional. Una cuestión interesante sería preguntarse: ¿cuál es la norma y cuál la excepción en el capitalismo? , la solidaridad interclases setentista o el individualismo consumista noventoso. Sin que implique un juicio de valor o una afinidad electiva de parte mía está claro que la preocupación por los pobres constituyó la excepción y la “calidad total sobre sí mismo” es la regla.

Construí este archivo con la intención de reflexionar sobre ética práctica, por un lado, y ,por otro, para que pensemos hasta dónde es conveniente seguir con el “show de la verdad”. Respecto de la ética práctica baste recordar que los dilemas teóricos en general plantean opciones binarias entre la maldad y la bondad tomadas en forma absoluta, esto es: el soldado debe elegir entre ser un héroe o un cobarde, no se le plantean cuestiones más complejas como qué tipo de cobarde es más perjudicial, o si el heroísmo es, verdaderamente, la mejor solución. Villani ya no era un héroe en el sentido clásico y, digamos, superficialmente, se había dejado agarrar y además colaboraba, de alguna manera, con ellos. En su conciencia debió pensar “hago tareas internas de arreglo, eso es mejor que salir a marcar compañeros como tal....o peor, aquella que ahora hace el amor con el que la torturó”. El tema central es entender que allí adentro muere la ética como la conocemos o imaginamos. No hay regla que pueda ser aplicada en una situación excepcional, dice Schmitt y tiene razón (ver Teología Política). El campo de concentración destruye la normalidad y por así decirlo construye una normalidad distinta, una nueva normatividad imposible de entender con los parámetros, digamos para aclararlo luego profundamente, de paz. Si esto se acepta entonces la actuación de Villani es ética práctica, buscar el mal menor ya que no se puede evitar el mal absoluto.
También en el film “La lista de Schinler” ocurre algo así: el Kapo del campo de concentración se ensaña con una joven judía, Schinler le da como consejo práctico que detecte su forma de actuar, sus reglas ,y en ellas se escude, pero la joven le responde algo valioso para nuestra reflexión: no hay reglas. Se busca la destrucción y la humillación del prisionero, él quisiera ser digno y ese es su desafío, el del torturador destruir, tomando la figura bíblica, más que el cuerpo, el alma, el espíritu de rebelión es lo que el torturador quiere asesinar . Dice Gramsci citando al General De Cesaris que ganar la guerra no es matar a todos los soldados del enemigo sino “disolverlos en su vínculo como unidad de combate organizada”, esto fue lo que se llevó adelante; es allí es donde los “quebrados” cumplieron un papel fundamental.
Respecto al “show de la verdad”, Caparróz y Bonasso abrieron la caja de Pandora queriendo premiar a unos y castigar a otros. Corremos el riesgo de destruir la primera formulación del problema de la dictadura, si dejamos de lado el que “eran compañeros idealistas que realizaban trabajo social o político y por eso fueron muertos”, para entrar en el “eran compañeros, algunos santos otros réprobos absolutos, de un ejercito que se opuso a otro y perdió” que es lo que se desprende del reportaje a Firmenich, o de la carta de Martín Grass. Perdemos legitimidad , la década del setenta se vuelve problemáticamente reivindicable y pierde su unidad de reclamo, ¿ese es el precio que estamos dispuestos a pagar por “la verdad”? En mi caso no creo en la verdad aplicada a la política, ¿qué es la verdad? le preguntó al profeta (Jesus) al político (Poncio Pilato) en el pasado, sigo creyendo en que la verdad no siempre es buena y sólo existe en las matemáticas. El show de la miseria no le sirve a nadie salvo al sector militar que como verán coincide en mucho con Firmenich ( esta coincidencia es en lo militar en general, no abono de ninguna manera a la teoría de Firmenich traidor o servicio), los milicos se muestran encantados con darle prensa a las acusaciones entre ex militantes. Ustedes eligen, y vale la anterior definición de ética práctica: en la realidad los valores y los humanos que los portan no son absolutos, podríamos llamarle el efecto Villani contra el “juicio popular estricto” que significaba la muerte de un compañero por parte de la orga al no haberse comportado como se esperaba de él.

Algunos Argumentos a debatir:
1) El de Pilar Caldeiro: llamémosle, para los que estamos afuera, embarullado, es decir, "todos los que estuvimos adentro fuimos todo a la vez, héroes y traidores, quebrados y derechos", “todo el que pasó por ahí debe cobrar” dice Pilar, pregunto, ¿hasta el mono Moncalvillo, Nilda Folch, Borsalino, el Loco Lauletta o Zárate de Privitera? La realidad ya superó mi planteo teórico, se presentó en Tucumán, una tal Aguad, más conocida como Piturra, a cobrar y… ¡ quedó presa por torturadora de sus compañeros ¡
2) En la ESMA, donde hasta ahora no constan denuncias de presos represores, sólo distintos grados de buchonidad, pero cómo se mide la importancia de la colaboración, son Lauletta o Borsalino los únicos malos, no diríamos que así como Villani arreglo la picana, los médicos que se pasaban al otro lado, al controlarla sus compañeros en la tortura, hacían mejor la vida del prisionero? (ver testimonio en los Juicios por la Verdad, en donde esa es la opinión de un detenido-desapaarecido)
3) Las políticas aplicadas fueron para cada fuerza distintas, e incluso en los distintos chupaderos-campos, ¿a qué respondía esto? La Plata: perejiles, La Perla, todos, La ESMA , todos y que sobrevivieran los notables. ¿Por qué?
4) ¿Por qué quedarse? Los compañeros no se querían ir, (caso testigo el hijo del artista plástico león Ferrari)hay muchos testimonios, los que se fueron, ¿lo hicieron por tener menos compromiso y más miedo?
5) Autonomía operativa. Cuenta Chiqui Falcone en la película de Di Tella que cada célula hacía lo que quería y luego comunicaba, ¿no se cae así la maniquea versión de “chicos engañados por Firmenich y Santucho”?. Pero ahora queda también la cuestión de si ese mismo no fue el error, es decir la excesiva autonomía , esto que se verifica en los errores cometidos en el atentado a Cáceres Monié.
6) ¿La delación fue la causante de la gran derrota, que es lo que parece decir Firmenich? Observemos que en todos los casos elegidos que pretenden ser representativos, siempre hay un grado de delación, y también de colaboración. Los límites siempre son el marcaje, ser un dedo veloz, o directamente el pasarse al bando contrario, he allí el difícil asunto de las parejas que se formaron entre mujeres militante y milicos represores. Aquí sólo hablamos de los casos de Barbarella y Lucy pero fueron muchos más.
7) ¿La evolución o el reacomodamiento de los argumentos es buena?, sirve que Emilse Moler diga ahora que no era por el boleto estudiantil o que se hagan diferencias entre ERP y Montoneros por sus actitudes y respecto de la consideración entre las fuerzas armadas? Sirve enterarse como en el caso de Aguad que muchos fueron delatores y torturadores de sus compañeros? ¿ Por qué tanto cambio entre el juicio a las juntas y el juicio de la verdad? ¿Por qué Daleo en el juicio a las juntas dice que no es montonera y luego participa de una película en donde es obvio que lo era?


Caso Villani
Villani “Me secuestraron el 18 de noviembre de 1977, en plena dictadura. Un año antes había caído uno de mis mejores amigos, el físico Antonio Misetich. Aquel mismo día presenté mi dimisión de la CNEA. Claro, lo que tenía que haber hecho es irme del país. Me puse a trabajar de cualquier cosa. Hasta que me secuestraron. Sospechaban que andaba cerca del peronismo y podía ser montonero. La persona que me delató era la pareja de un montonero. La deducción no era difícil. Pero no sabían qué preguntarme porque ignoraban cuál era mi compromiso. Siguieron sin saberlo.
Mario Villani, físico, fue secuestrado en 1977. En marzo de 1979 lo trasladan a Esma. Allí fue “X96”. Fue obligado a reparar una avería en una picana, un generador de tensión de 12.000 voltios y baja corriente que era utilizado para aplicar descargas a los detenidos. Se negó. Se negó hasta que comprobó, según relató después a Francesco Relea, de la revista del diario español “El País”, que los torturadores empezaron a usar otro aparato sin limitación de corriente; un aparato mortal. Pero los torturadores no sólo usaban picana. Ricardo Miguel Cavallo, ángel rubio como Astiz, “era cordial”. Obligó a mujeres “liberadas” como Ana Testa, quien antes fue secuestrada y torturada en Esma, a compartir la vida con él. La invadió. Dormía en su casa. Comía en su mesa. Nadaba en su pileta. Pasó un fin de año junto a la familia de la sobreviviente. (Pilco: Se puede ver en el Film “Montoneros, una historia” de Andrés Di Tella).

Texto de Claudio MartinuK
Dice , Jorgelina R, –y perturba lo dicho- de su compañera Norma Arrostito: “Ella estaba siempre alegre, era un sol, los guardias la querían, todo el mundo la quería, no sé si también Chamorro, que la iba a visitar todos los días para convencerla o para mostrarla como trofeo a las otras fuerzas. Cuando se despertaba tomaba mate y cantaba y antes de un año la mataron/ yo la vi. morir/ fue la única persona que vi morir en mi vida...” ¡Qué difícil resulta avanzar en la comprensión de este párrafo! Difícil y doloroso. ¿Cómo ser un sol estando recluido en un campo? ¿Cómo cantar ¿(Pilco: no eligió Martinuk la mejor palabra) ¿Cómo estar alegre? Son inmensas las dificultades que tenemos para comprender la ceremonia del mate compartida por torturados y torturadores. R. relata la densidad de la humanidad, las fronteras de la especie humana, la capacidad de vivir en el límite. Sigue. Se pregunta por qué sobrevivió.

A mí me daba pena ese bobito de suboficial o más bien parecía conscripto que se deslumbró conmigo y creyó que como era su prisionera iba a poder violarme/ claro que pudo pero después Chamorro lo mandó castigado al sur y los compañeros de él me odiaban/ no me llevaban al baño cuando yo los llamaba tardaban años en venir alguna vez no me dieron comida (...) para entonces Chamorro ya había condenado a ese guardia porque tenía que demostrarme a mí y ellos que no eran violadores o al menos había que hacerlo con cierta clase/ pero que definitivamente no era una prerrogativa de un guardia o mejor dicho de un suboficial( Pilco: tanto Calveiro como Jorgelina lo afirman en la ESMA no hubo violaciones generalizadas, en la línea del camino de cintura, El Banco, Atila, Arana, Reg. De la Plata, todos eran violados) que tenía que comprender que en el rango estaban primero el director de la ESMA, luego todos los oficiales, después nosotros y por último ellos, era una cuestión de obediencia debida/ no es cierto que los oficiales la tuvieran porque ellos eran absolutamente voluntarios, todos y cada uno de ellos afirmaban eso/ además se sentían orgullosos de tener unos prisioneros de nuestra calidad humana, cultural, política, valentía, dignidad y todo eso que ellos no estaban muy seguros de tener, quiero decir que en realidad nos admiraban/ lo de mi denuncia de violación seguro que le pareció bien a Chamorro, porque era como si él compartiera esos valores al menos en cierto sentido/ un sentido muy formal porque él no lo hizo o al menos eso creo/ no sé si supo que los oficiales sí podían hacerlo...
Pilco: J. había tomado la ideología del cuartel, y/o la ideología también del ejército montonero, es decir, un ejército donde lo que importa es no ser el último orejón del tarro, un soldado, un tagarna, un perejil. Esto deberíamos relacionarlo con la selección hecha en la ESMA con el propósito evidente de quebrar a los reclutas que observaban a sus oficiales “quebrados” colaborando.
También es interesante señalar la coincidencia casi general en las supuestas condiciones excepcionales de los integrantes de esa generación: los padres de los desaparecidos, ellos mismos y los sobrevivientes, todos ellos coinciden en su absoluta especialidad. Obviamente también los milicos lo creyeron y así actuaron, como dice el Pepe, los tomaron en serio.

La represión en Rosario por uno de los torturados (Diario de Rosario reproducido por Página 12)
Testimonio de José Aloisio
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"Nilda Folch era militante de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y fue detenida a principio del 77 junto a su marido Ricardo Chomicki alias Cady. Los dos fueron colaboradores de los Servicios de Informaciones de Rosario. Ninguno de ellos fue torturado (Pilco: ¿ya eran servicios o eran tan débiles que , como se dice vulgarmente le pegaron una para que hablen y veinte para que se callen?), pasaron directamente a colaborar, salían y marcaban gente en la calle, como a sus compañeros del Superior de Comercio y participaban de las torturas (Pilco: esto parece injustificable, es el verdadero límite, no?) dentro del Servicio. Los dos cuentan con abundante información como para poder saber qué pasó con gente que estuvo detenida en El Pozo desde en el año 77". (Pilco: Otra vez el problema. Esta gente despreciable va a reclamar su indemnización y pueden quedar detenidos por torturadores, no quiero ni pensar en careos entre acusadores y acusados donde todos terminen siendo colaboradores y entregadores de sus compañeros por igual.)
Con esta contundencia relató el ex detenido José Aloisio, el perfil de Nilda Folch, alias la Polaca, la única mujer presa en el marco de la Causa Feced, por haber participado de hechos de secuestros y torturas entre otros el de sus ex compañeros del Superior de Comercio. La escuela rosarina que exhibe el triste récord de tener entre sus estudiantes las mayor cantidad de muertos y desaparecidos.
Pilco: de esto se trata, en todas las páginas filo militares y militares ellos se regodean en que muchos militantes, muchos de ellos de alta graduación en la jerarquía como el “Caín” Lauletta, delataron sin que se les pegara un golpe. Otro grado de complejidad lo marca el caso, también repetido, de los militantes como estos de Rosario, o los de Córdoba (Dora Zárate de Privitera, Fermín de los Santos), o de la Plata (el Mono Moncalvillo) que directamente pasaron a torturar. Estos dos casos no deberían darse a conocer, no sirven alejan a las nuevas generaciones de la problemática de la historia de los 70.
"A los dos habría que preguntarle sobre Rodolfo Segarra y otros chicos de la UES que fueron detenidos a principios del 77, llevados al Servicio de Informaciones y luego aparecieron muertos en Ibarlucea en uno de los tantos 'enfrentamientos', en un terreno ubicado sobre la prolongación de calle Baigorria pasando Nuevo Alberdi", dice Aloisio. Y agrega que "los dos se quebraron ni bien fueron detenidos, a pesar de que ambos eran personas fuertes con una estructura física bastante grande, y eran dos militantes de los más militaristas que había ( Pilco, parece que el militarismo no era una muestra de compromiso sino de irresponsabilidad) ".
José Aloisio pasó por el Servicio de Informaciones en setiembre de 1976 cuando fue detenido, y luego por las cárceles de Coronda, Caseros y La Plata. Rosario/12 lo contactó para saber la historia de Folch y Chomiki que aún sigue prófugo.
-¿En qué operativos participaron?
-En enero del 77 participaron de la entrega de la casa de los Bettanín en barrio Gráfico, porque ellos eran compañeros en la estructura militar de Montoneros -dice el Gringo Aloisio, quien refiere que- Chomicki y Folch, tuvieron tal grado de participación y de unión con los servicios que se casaron y pusieron de padrino a Agustín Feced. Cuando dejaron de participar en los servicios de Rosario le dan la guita suficiente como para irse a vivir a Mar del Plata donde estuvieron viviendo hasta principio del 84, donde tuvieron una farmacia".
-¿A Folch o a Chomicki los volvió a ver?
-En enero de 2003 y en enero de 2004 la encontré a Folch tomando sol en la Rambla Catalunya. Estaba con su hijo y la insulté recordándole lo asesina y lo hija de mil puta que fue con sus compañeros del Superior de Comercio, que fue la escuela que más desaparecidos y muertos tuvo en Rosario.
-¿A Chomicki lo vio alguna vez?
-No, pero por comentarios sé que estaba viviendo en la zona sur de Rosario donde esta el Club de rugby Duendes, en Ovidio Lagos y Circunvalación. Lo que sé fehacientemente porque me lo contaron sus ex compañeros de militancia es que les pidió trabajo, y por supuesto lo sacaron corriendo. ( Pilco: vamos a ver el mismo problema con el caso de “Barbarella” que reclama su dinero como compensación por haber estado en la ESMA, tema similar a la pensión que cobran los ex combatientes de Malvinas que favorece a soldados y a suboficiales y oficiales que les pegaron y hasta torturaron, ¿que es lo que se compensa? ¿Sólo la estadía?, ¿cualquier estadía?)
-¿Cuando se habla de colaboradores de la patota de Feced, concretamente qué actitud tuvieron?
-Hay que diferenciar a algunos compañeros que cuando cayeron detenidos pudieron cantar algún nombre quebrados por la tortura ( Pilco: He aquí el problema práctico, cantaron sólo a algunos, pero no marcaron ni torturaron ¿ese es el límite? La mayoría de los sobrevivientes de la ESMA parece decir Caparróz cantó pero no marcó, ¿deberían cobrar? ¿Habría que denunciarlos como participes necesarios de las desapariciones? Como no se conoce el código ético de las orgas es difícil juzgar. Si la orden era aguantar un día y luego largar para darle tiempo al cantado a escapar es una cosa, si la orden era más estricta entonces la cuestión se complica. Parece paradójico pero la única forma de establecer un criterio es conocer el criterio de las propias organizaciones, ¿cuánto aguantar? es la pregunta, porque cantar, cantaron todos), pero otro caso muy distinto es el de esta gente: que no solo apuntaban compañeros sino que iban a buscarlos, participaban de las torturas y hasta de su muerte. Y tanto Chomicki como Folch, salían a buscar gente a la calle por el simple hecho de que hubiese militado alguna vez, no importaba que estuviera activa. Sin dudas la Polaca y el Cady fueron los dos colaboradores más activos de la patota en Rosario. Y los dos más hijos de puta.
El listado de colaboradores activos del Servicio de Informaciones no cierra en Chomicki y Folch. El Gringo Aloisio lo amplia, con otros nombres: como el de "Carlos Brunato alias Tu Sam, porque se hacia el mago", según aclaró. "Vivía en Gorriti y Bahia Blanca y estudió conmigo en el Nacional Nº 2, hasta que lo detuvieron y comenzó a colaborar activamente con los servicios de Rosario, participando de torturas, y de la detenciones de quienes conocía. Como fue en mi caso, ya que él era uno de los pocos que conocía mi domicilio, en el que no dormía desde hace 3 o 4 meses y la primer noche que fui me cayeron encima. Brunato vino junto a Lo Fiego y Marcote, y el resto de la banda".
Cuando habla de Brunato o Tu Sam, el Gringo recuerda a sus compañeros del Nacional Nº 2 como "el Toni Farías que esta desaparecido en enero de 77".
Aloisio agrega en su listado a José Baravalle, conocido como el Pollo, pero su opinión va a contrapelo de la imagen de la mayor parte de los militantes de esa época. "El Pollo se quebró pero no estuvo marcando gente en la calle, ni participando de torturas. Esto puede sonar contradictorio con lo que en algún momento pude haber dicho en el 84, pero la verdad es que con el paso del tiempo continué investigando averiguando y tengo que decir que estuve equivocado".
Graciela Porta alias la Corcho,"era marcadora de calle, y lo que sé es que participaba en las torturas pero con las mujeres".
Otro de los colaboradores era "el Mancha Tartaglia, que se llamaba Carlos o Hugo, y que tenían ese apodo porque tenían una mancha en la frente, que después se operó. El Mancha era marcador en la calle y torturador adentro en el Servicio".
El diariero. Otro de los quebrados que mostró una gran adhesión tras su paso a las filas parapoliciales fue "Egdardo Tolosa, alias el Dodo, que hoy tiene un kiosko de diarios en Córdoba y Buenos Aires, donde está el Correo. El Dodo es el que hace el reparto de diarios en el Palacio de los Leones y en el edificio de la Aduana, es decir a una gran parte de la administración municipal".
Aloisio se indigna con Tolosa, y advierte que "ese señor que aparenta tener como cincuenta y pico de años, es medio pelado, canoso, medio jorobado caminando, de bigotes fue una colaborador, torturador y represor de la ciudad de Rosario". Y cuenta sobre él que "era militante de la UES y uno de los que entregó gente del Superior de Comercio". Según revela el Gringo Aloisio, se encontró con él en el tercer piso de la ex Aduana, y no pudo contener su bronca. "Empecé a putearlo, porque no daba más de la bronca. Y la verdad desde ese día cada vez que paso por el kiosko de diarios le pego un par de patadas, esté abierto o esté cerrado".
Según recuerda "el Dodo era el tipo de gente que antes que le levantaran la mano empezaban a cantar. Era un tipo de carácter muy débil". Aloisio asegura que si bien no tiene constancia de que Tolosa haya participado de torturas, "él sabe todo lo que pasaba en el Servicio, porque andaba por todos lados, sin vendas ni nada que le impidiera ver y saber. Por eso su testimonio es de vital importancia en el esclarecimiento de las muertes y el destino de muchos compañeros".
Pero no solo él, sino todos los nombres en esta nota tienen singular importancia en la investigación del destino de decenas de militantes asesinados y desaparecidos. Tienen que contar que es lo que vieron, la justicia tiene que preguntarle que es lo que vieron. Tienen que preguntarle por los que quedamos vivos y por otros tantos que no sabemos donde están.
Tengo 60 hojas más de informe y debate, de a poco las iré publicando.

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