Así expresaba su funesta convicción, respecto de la forma en que se debía llevar adelante la represión de la lucha popular armada, el general Ibérico Saint Jean, uno de los principales referentes de la dictadura fascista argentina que asesino a más de 30000 personas. Los “subversivos” eran los militantes populares enemigos de la dictadura, esto es, cualquier persona que opinara, pensara o actuara distinto de lo que el canon dictatorial consideraba aceptable. El análisis más productivo, sin embargo, debe hacerse sobre las otras dos categorías, es decir, sobre “los amigos” y “los tímidos”. Para la dictadura el término “amigo de los subversivos”, era aplicable a quien no tomara una actitud de enfrentamiento franco con la militancia popular, tal postura (o falta de ella) bastaba para ser candidato a la eliminación física; ni hablar si efectivamente había una relación de amistad o simpatía con la causa de las organizaciones populares. Por último, los “tímidos” eran aquellos que tenían una posición de apoyo dubitativo al estado genocida, también ellos podían ser declarados y tratados como enemigos del Estado.
Los 47 ciudadanos Vascos condenados por el Estado Español, si tomamos la clasificación de Saint Jean, podríamos clasificarlos como “amigos de los subversivos”. Ya que no son “subversivos”: eso ha quedado suficientemente demostrado en el expediente, en la medida en que no se les ha comprobado efectiva participación en acciones bélicas o armadas. Con una inspiración similar a la del general fascista argentino, se los condena por no hacer lo suficiente en favor de la asimilación o por apoyar la ambición de un Estado Vasco independiente de España, eso es lo que los convierte en enemigos públicos.
El Estado Español ya ha ido por los “subversivos”, acaba de encarcelar, fuera de toda norma de derecho, a 47 de los “amigos”. ¿Será tiempo de ir por los “tímidos”? Podría ser una verdadera tragedia que esperemos no se concrete.
En ciertas ocasiones en donde las contradicciones se intensifican como efecto de la lucha popular y de la convicción manifiesta de un pueblo, el estado liberal burgués muestra su cara más monstruosa, por eso es posible encontrar planteos conceptuales similares entre un dictador argentino y el Estado Democrático Español.
El tema principal, el centro de la controversia, la independencia Vasca, sigue sin ser tratado. La intención clara del Estado Español es demonizar las pretensiones genuinas de todo un pueblo, esa es la dirección inequívoca del vergonzante fallo de la Audiencia Nacional.
Lic. Nicolás Puente
Buenos Aires, Argentina
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